Y hoy venzo a las olas de frío haciendo surf sobre la piel
de tu espalda. Hoy llega la navidad y yo pido sueños de abril en primavera. Hoy,
en el solar de mi cama, se ha construido un búnker que no deja traspasar las
balas que hieren de soledad. Hoy la nostalgia se me cura en el olor de tus
rizos, justo ahí donde se esconde mi infancia. Hoy sólo me masturbo pensando en
mí y en ti, en ti en mí. Hoy se cierran las heridas y cicatrizan versos.
27 de noviembre de 2012
24 de noviembre de 2012
Igual para todos
Quiero girar la cabeza y encontrar la honestidad que se esconde en el fondo de tus ojos. Quiero olvidarme de la explotación infantil en las puntas de tus dedos. Quiero que la poesía reviente entre nuestras lenguas. Quiero que tu saliva mezclada con la mía sea jarabe para curar a los inmigrantes que ya no tienen derecho a estar sanos en esta España que duele. Quiero desaparecer entre tus piernas y que cuando me corra la justicia vuelva a ser igual para todos.
19 de noviembre de 2012
Entre mis muslos
Añicos de cristal sobre la alfombra roja.
Ya no alimento enanos.
Me enamoro de bestias
que acarician con sus zarpas peludas
de uñas negras.
Y se pudren las rosas.
No necesito preguntar
a un espejo
para saber que no soy la más bella.
No soy una princesa.
Acaso es azul la sangre
que brota entre mis muslos?
Ya no alimento enanos.
Me enamoro de bestias
que acarician con sus zarpas peludas
de uñas negras.
Y se pudren las rosas.
No necesito preguntar
a un espejo
para saber que no soy la más bella.
No soy una princesa.
Acaso es azul la sangre
que brota entre mis muslos?
17 de noviembre de 2012
Más que una metáfora
No me atrapes en tus ojos.
No me toques.
Bajo esta piel suave el sexo es impuro.
Sucio.
Mi voz de niña
es el gemido moribundo de una anciana.
Y estos zapatos de tacón
no están ahí para hacerme más mujer.
Los utilizo para torturarme,
para llorar de dolor,
y que caminar sobre llagas
sea más que una metáfora.
16 de noviembre de 2012
Me había perdido
—Mi amor, me haces un favor?
—Claro! Dime.
—Cuando quieras, así como que no quiere la cosa, pregúntame qué pensé el día que nos conocimos.
—Mi vida...
—Sí?
—Qué pensaste el día que nos conocimos.
—Me pregunté en qué sueño me había perdido.
24 de octubre de 2012
Hasta ti
—Dónde vas?
—Y qué importa eso?
—Cómo que qué importa eso? Me importas. Quiero saber dónde vas.
Imaginarte… No sé… Subiendo por la Gran Vía con esos zapatos rojos de tacón. Te
imagino sonriendo, pensando en mí, en nosotros. O… No sé… Entrando por la
puerta de El Corte de Inglés, de ese Corte Inglés, donde nos vimos por primera
vez…
—Sí, no me digas más... Me imaginas sonriendo, pensando en ti, en
nosotros.
—Eh! No me hagas burla!
—Pero qué morro tienes!
—Bueno, me vas a decir dónde vas?
—Y qué importa si todos los caminos me llevan hasta ti?
23 de octubre de 2012
Sin piel, con huesos
Nunca imaginé que me encontraría contigo en la noche de
Todos los Santos. Allí, al otro lado de la frontera, no puedo rozarte. No
hay besos ni caricias. Ni siquiera huele a ti. Sólo tierra, tierra y lombrices,
en mi espalda, justo donde deberían estar tus manos enormes, que ya no son
manos, sino recuerdos. Delirios sin piel, con huesos.
9 de octubre de 2012
Y hasta el martes que viene
Vuelve a ser martes. Y yo vuelvo a querer volar. Volar hacia
atrás en el tiempo. Volver al periódico y volver a tener un motivo para que den
rápido las nueve de la noche. Montarme en el coche. Parar en la calle Ferraz.
Que Anika haya estado contigo en el parque. Y volver a contarte que ya no me
gusta mi trabajo, que estoy de bajón y que no me quedo, que
me voy a casa, que si acaso me tomo un agua rápido. Y meterme en la cama. Y que
dos horas después, o tres o cuatro, suene el telefonillo. Y que te quedes a
dormir en ese sofá tan incómodo. Que deje de ser martes y el miércoles amanezca
teniéndote cerca. Preparar un colacao con mucho azúcar y un té con leche de
soja. Y hasta el martes que viene.
Pero vuelve a ser martes. Y ya no vuelvo al periódico. Tengo
un sofá pijo y enorme, pero ni un duro para comprar azúcar. Y hasta el martes que
viene.
7 de octubre de 2012
Un motivo para sonreír
Y ahora no sé qué hacer. Podría dejarme llevar y quererte toda la vida, pero no sé si a estas alturas tendría mucho sentido. Ya no soy esa niña que te gustaba tanto porque siempre tenía un motivo para sonreír. Me he hecho mayor y ahora siempre tengo un motivo para llorar. Se me ha afilado la cara e hinchado los ojos. A veces, ni siquiera tengo ganas de follar. Mi única certeza es que aquella niña no va a volver, que llueve y se me olvida ponerme las botas de agua rojas, que esquivo los charcos. Que, en el fondo, lo único que hago es esquivar el amor. Que no quiero que duela nada más, aunque tú seas lo único que me convierte en esa niña que siempre tiene un motivo para sonreír.
5 de octubre de 2012
Ojos manchados de rímel
Soy la mujer invisible. La niña que no existe. La chica triste. Soy la mujer invisible que se muere si no la desean. La niña virgen que sangra cuando se la follan. La chica triste que pasea a su perra con los ojos manchados de rímel.
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