4 de marzo de 2014

Hay cemento en la muerte,
y música,
alas para creer en el malnacido dios
que te murió. De repente.

Hay gritos,
y flores,
una sanguijuela en el estómago
para no llorar o hacerlo más fuerte.

Hay agua,
olas en el estómago,
un embudo de mármol en el diafragma.
Y me ahogo.

Estoy desnuda en el cementerio.


Despierta, joder, despierta. 

3 de marzo de 2014

A propósito de 'Rouge' II

Siempre he pensado que desde el mismo momento en el que compartes tu obra con otra persona, ésta deja de pertenecerte y el significado de la misma, los sentimiento que encierra, será diferente según quien la lea. Antes de publicar 'Rouge', me gustaba y me aterraba a partes iguales la idea de qué captarían los otros cuando leyeran mis versos. A veces, todavía creo que deberían haberse quedado en mi habitación, como un secreto entre mi cama y yo, en esa libreta donde antes de dormir apuntaba cosas que me empeñaba en llamar poesía... Sigo sin tener ni idea de qué es la poesía, la verdad. Pero luego lees cosas como ésta que ha escrito Pedro Rubio y sientes que eres tú. Y desnudarte y servirte en bandeja ha merecido la pena.


Copio y pego: 

"me corro de amor
Hola Pilar, felicidades. 'Rouge' es un libro precioso, en su formato, en sus detalles, en su edición. No tengo ningún otro libro de la colección, pero me ha parecido preciosa la presentación y muy acertado el diseño. Traslada desde aquí mis felicitaciones a los que hacen posible que libros pequeños tengan tanta grandeza. Ya se sabe que en estos tiempos tan digitalizados cualquier iniciativa de este tipo es digna de aplauso. Toda una aventura la de quienes miran por la cultura sin mirar el dinero, sin atender a los mercados, sin más pretensión que la de dejar estos pequeños regalos llenos de amor. 
Antes de meterme en mis humildes impresiones sobre 'Rouge', he de contarte la triste agonía de este libro lleno de carmín corrido hasta caer en mis manos. Ya conoces esa parte de las presentaciones a las que no asistí, de las preguntas de dónde lo podía adquirir... Siguiendo tu consejo, los compré online, pero al carecer de tarjeta de crédito tuve que esperar a que llegara de Oporto la persona que me hace este tipo de compras. Eso hizo que no pudiera encargarlo hasta el martes de la semana pasada. Pues bien, el jueves de esa misma semana (día de la entrega), tuvo lugar una "espectacular" redada policial a nivel nacional en el mundo del oro que acabó con el cierre temporal de algunos talleres y tiendas, entre ellas la tienda de quien había puesto su tarjeta y dirección de recogida. Así que la chica en cuestión se puso en contacto con Amargord para el intento de cambio de dirección, pero allí le comunicaron que ya se había producido la entrega. 'Rouge', sin quererlo, estaba detenido, precintado, en el buzón confiscado por la policía judicial. Me temía lo peor, que lo hubieran metido en esas sacas que se llevaron rumbo a Valencia (de sus juzgados salieron las órdenes de registro) y que acabara junto al dinero, oro, plata y demás metales que a modo de pruebas judiciales confiscaron los señores agentes. Pero no, al no caber físicamente en el buzón (compré dos), el mensajero se lo entregó al portero de la lujosa finca del barrio Salamanca donde tuvo lugar la redada. 'Rouge' no llegó nunca a estar en las manos de los justicieros. 
Tras este extraño periplo, al fin, este pasado jueves 'Rouge' cayó en mis manos y qué menos que en su y en tu honor le dedicara el mejor de los ambientes para ser leído, para ser disfrutado. Tras una cena copiosa, me preparé un gintónic y, porro de maría en mano, con mi gatita entre las piernas, me dispuse por fin a perderme entre los renglones torcidos de 'Rouge'... Si te cuento todo esto es porque creo que como anécdota es al menos curiosa y, sobre todo, para explicarte mi retraso en hacerte llegar mis impresiones. Impresiones que supongo no distan de las críticas (buenas) que te habrán ido llegando. 
Como lector no he podido dejar de ver un grito, que a veces se convertía en un gemido y otras acababa en un susurro. Es un poemario lleno de verdad, de tu verdad, como los buenos poemas. No terminé nunca de entender los poemas difusos, aquellos que hablan de las cosas ajenas al ser, para eso están los cuentos. Ese grito del que te hablo no es un grito de auxilio, al menos yo no lo percibo así, lo interpreto más bien como un "aquí estoy yo", pero no cayendo en la vanidad de los que creen que el yo es protagonista, sino más bien "esta soy yo". 
Me encanta "ese diálogo" del que habla el prologuista con tus referentes, me parece que le da empaque y lo hace en ocasiones hasta el punto de ser aclarativo para entender lo que sientes, lo que has sentido, lo que quieres decir y lo que quieres que entendamos, y esto me parece muy novedoso (puede que no sea todo lo lector que quisiera y quizá haya letras así en otros libros que yo no conozca). 
Sexo, sexo y más sexo. He de reconocer que leyéndote he tenido una ambigua sensación. Por una parte, soy un lector arbitrario. Sé de ti antes de este libro y, aunque la imagen que tengo de ti (mi íntima imagen de ti), me predispone antes tus letras, no he parado de pensar quién es esa chica triste que se agarra a la vida en una bóxer, que se siente cargada a los 30 (... ya verás a los 40...), que mira con asco las indicaciones de quienes la obligan (obligaban) a copiar dictados de once a nueve... 
Al leer 'Rouge' tengo ante mí a una Pilar que parece que lo llena todo, vacíos y reboses, con carne, a una Pilar que follando mata al mundo que no quiere. He leído, visto y conocido gente que se escondía en el sexo, pero Pilar no trata en 'Rouge' de contarnos que se esconde en el sexo, es una Pilar que se desahoga en el sexo, en un sexo fuerte, porno, un sexo para iniciados. Iniciados porque no todos saben que en el sexo un moratón puede ser una oda al amor. Y aunque hay soledad en algunos párrafos, uno tiene la impresión de que Pilar no se está quejando, de que esa soledad no le es tan incómoda, como si supiera que es una consecuencia más que un castigo. Intentaré ponerme en el lenguaje 'Rouge' para decirte que es un libro que moja, que empalma, que te folla... Follar porque es cojonudo, porque al follar uno se descubre egoísta sin sentirse mal, porque se puede ser guarro sin sentirse sucio, porque en 'Rouge' uno ve a una mujer que ya ni siquiera trata de ser feminista, lo ha superado. Con su forma de follar desprecia, entierra la guerra de los sexos, no trata de explicar nada, sólo actúa, no mide las consecuencias de sus impulsos, no nos vende un porqué. Folla y no le importa nada más. Y eso, que ha sido tan masculino, aquí directamente no se vende como un canto a la nueva mujer, aquí todo es... "rouge". 
Así que no puedo más que felicitarte, por tu libro, por tus gemidos, por tu rabia, por tu inconformismo, por ese órdago que sólo los más valientes hacen al desnudarse de esa manera tan brutal, por la carencia de mojigaterías que desbordan los poemas que me llegan y que olvido al instante. 
Sí, señor, pedazo de libro. 
Beso".   

Gracias, Pedro.