13 de febrero de 2013

El resto de mi vida



“Hasta el miedo es hermoso desde que estamos juntos”. Eso dice un poeta de verdad y no yo, aprendiz de escritora y experta en nada, que daría todas mis letras a cambio de haberte regalado un verso así. Pero no puedo, las yemas de los dedos se me atragantan sobre el teclado. No quieren trabajar si no es sobre tu piel. No las culpo. Yo tampoco.

Hoy quería contarte que vi flores, muchas flores, en el rincón donde nos conocimos, quería escribir sobre eso, escribirte un poema de amor de esos que esconden orgasmos y reivindicar que esas rosas no están ahí porque mañana sea San Valentín, sino porque fue ahí, justo ahí, donde empecé a pensar que, por qué no, podría enamorarme de ti. O quizá porque fue ahí, justo ahí, donde me enamoré de ti. O quizá… La única verdad es que llevaba enamorada de ti desde mucho antes de saber siquiera si existías o sólo eras producto de una imaginación desbordada de amor.

Qué terrible! Cuánta ñoñería! A la mierda el romanticismo! Debería callarme y dedicarme a quererte el resto de mi vida. 

4 de febrero de 2013

Cederle el paso a la muerte


Todavía hay carreteras. Curvas. Señales de peligro. Prohibido adelantar.

Stop.

Lugares que han perdido el alma, como una estación de servicio con la cisterna rota.  Y, a veces, hay que cambiar una rueda en los arcenes. Y hace frío y supuran las grietas. Lugares que están vivos, aunque se desangren, todavía palpitan. Caminos secundarios por desiertos de asfalto que sudan alquitrán. Y hay que esquivar a una zorra moribunda que nadie se ha parado a socorrer. Instinto de no cederle el paso a la muerte. 

3 de febrero de 2013

Una cruel imitación de la vida


Me he sentado en la terraza a esperar la primavera. Que te traiga de vuelta cualquier día de esos que la brisa levanta las faldas y sobran las chaquetas. Que me aprietes contra tu pecho hasta hacerme daño y me jures que no vas a volver a hacerlo. Que no vas a dejarme sola en esta ciudad que, a veces, da tanto miedo. Que no voy a seguir viviendo sin ti el resto de los días grises que giran y giran mientras a mí se me ha olvidado bailar.

La marmota ha concluido que tendremos una primavera temprana. Aquí te espero. Conoces el camino. No tardes. Que sin ti esto no es más que una cruel imitación de la vida.