15 de marzo de 2013

Y bailamos


Es viernes. Completamente viernes. Y bailamos. Me agarro a tus hombros y meneo la cintura porque prefiero el vaivén a contarte la misma canción que he contado siempre. Hay tantas cosas de mí que no sabes ni sabrás nunca. Calladita estoy más guapa. Y, si hablo, me atraganto. Se me tuercen las patas.

Nunca sabrás que chocaba con paredes de piel recién afeitada, que el olor a after shave me provocaba arcadas. Que no recuerdo sus manos, quizá sus tactos. Apenas media docena de nombres. Del resto ni eso.

Tampoco sabrás que me abría las venas buscando líquido rojo que me convirtiera en humana, que no lo encontraba. Que estaba congelada. Estúpida reina de hielo que sólo encontraba sangre entre sus piernas.

No. Me niego a que sepas que no era buena ni leal. Que jugaba con ellos y los coleccionaba y que a algunos lo tenía repetidos y otros se me repetían. Y que ya ni siquiera son cromos en mi memoria. No serás capaz de adivinarlo.

Porque hoy es viernes. Completamente viernes. Y bailamos. 

2 de marzo de 2013

Cae el telón

Soy la palabra que no se pronuncia. El punto y la coma que se resbala. Un beso con puntos suspensivos y un orgasmo, o dos, con diéresis. Un paréntesis de apertura, uno de cierre y en el medio un punto, mi clítoris. Soy una mujer sin guión. Tu punto y final y seguido, su punto y aparte. Mis dos puntos. Fin del primer acto. La tilde en el pezón izquierdo, una letra compuesta en el derecho. La negrita en las pestañas. Y cuerpo en minúscula y cursiva. Tinta en la piel.  Una pe, una i. Tu epílogo, su prólogo. Una nota a pie de página. Monólogo interior. Cae el telón.