22 de febrero de 2014

No sé si lloro para no morirme de pena o para que la soledad no me mate. Si lloro por inercia o porque eso es lo que se hace aquí. En medio de la paz de tus huesos que gritan, tan aterrados como yo. Si lloro para calentar estos ojos que no volverán a verte. Todo es irreal, excepto que no estás. Y que tus huesos chirrían en mis oídos hasta hacerme daño.


Soy demasiado joven para escribir esquelas, para husmear debajo de las tumbas que me congelan las manos. Y estoy muerta, pero tengo frío. 

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