7 de enero de 2014

No tengo ganas de resucitar. Me quedo aquí, donde nadie duele ni mis huesos lloran imperfección, No tiene piel, ni sangre, ni venas, ni nada... Son sólo huesos. Y ya no hay curvas donde enterrar cadáveres que se empeñan en hablar de amor. No tengo ganas de morir. No tengo ganas de resucitar. No me hables de amor. 

1 comentario:

  1. tras la tempestad llega la calma; el cielo, entre nubes, esboza una sonrisa y el sol te vuelve a inundar de alegría. Cuando, desde ese otero, vuelves la vista atrás, ves todo sin miedo y sin dolor, en su auténtica dimensión, ves el camino que no has de volver a andar; el futuro ya no es un sueño.

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