1 de diciembre de 2013

El silencio me acaricia la piel hasta dejarme cicatrices. Le dejo hacer mientras me quedo muy quieta, desnuda, encima de la cama, muerta de frío, o de miedo, si es que no es lo mismo. Me corta los labios y me susurra al oído, tan obsceno que no puedo mirarlo. No me lo permiten estos ojos extraviados en tus recuerdos que me empapan las piernas. 

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