23 de noviembre de 2013

Sé que estás ahí, en algún sitio. En un recuerdo sin esperanzas o en la cicatriz invisible que recorre mis párpados cuando los cierro. Cuando me visto de rojo o me empeño en recorrer esta ciudad en leotardos y botas de agua. Sé que estás ahí, en algún sitio. En la desmemoria de un charco sucio o en la piel de mis labios. Cuando camino descalza y se me ensucian las plantas de los pies. Sé que estás ahí. Y, sin embargo, sigo jugando a arrebatarme la niñez. 

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