3 de noviembre de 2013

Eres mi vida. Te acuerdas? Eres mi vida. Jugaba a mentirte diciéndotelo una y otra vez, sabiendo que mentía. Los dos. Lo sabíamos los dos, tú y yo, pero nos gustaba tanto jugar a mentirnos como jugar en la cama a follarnos los miedos. Y, de repente, esa cama, nuestra cama, es una habitación aséptica que convierte el rojo en azul y las manos en hierba. Y ya no eres mi vida, ni  siquiera de mentira. Eres mis arrugas, mis ojeras, mis pupilas dilatadas y este hueco que me sobra entre las piernas. Y sabes que yo no miento. 

2 comentarios:

  1. Escribís muy bien. En cierto momento no queda nada más que darle la mano al desengaño.

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