17 de octubre de 2013

El día que me dijiste que nos apuntáramos al gimnasio, que sólo estaba a cinco minutos en coche, pusieron andamios en la fachada del bar donde nos besamos por primera vez. De pronto eras tan extraño... Sabía que te tirabas a otras, pero eso nunca me había importado. Me daba morbo imaginar que a ellas les hacías lo que no te atrevías a hacerme a mí. Sólo las utilicé como excusa para largarme. Entré en aquel bar y brindé por lo que nunca fuimos.

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