18 de septiembre de 2013


"Cuando tengas ansiedad, aprieta la mano y relaja. Aprieta la mano y relaja. Es muy sencillo".

Era sencillo.

Ya no se fabricaba Miolastán y España se moría.

Era España teñida de azul en la que los asesinatos se disfrazaban de suicidios. Esa España de marca blanca con los ladrillos apilados en una esquina. Esa España de hambre de todo menos de patatas que se alimentaba de fútbol, pan y circo. Esa España que apestaba a la mierda de los enfermos inmigrantes que ya no tenían derecho a estar sanos. Esa España emigrante que huía de las gaviotas como en una película de Hitchcock. Esa España en la que un niño valía más que otro y en la que no era lo mismo llamarse Javier que Teresa. Esa España apática y cobarde. Esa España en la que se agachaba la cabeza a la orden no fueran también a suicidarnos.

Cierro el puño derecho y lo aprieto tanto que me clavo las uñas y sangro.

Al menos eso, sangre en las venas

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