12 de junio de 2013

La imaginación me empapa los dedos al imaginar tu saliva, pero al llevármelos a la boca sólo saben a mí. Ni rastro de tu amargor. Ni de tu sudor pegado a mis caderas. Debí haberte grabado cuando todavía me hacías el amor. Ahora tendría tus gemidos resbalando por mis oídos, hincándose entre mis piernas. Y moriría.

No estaría así, follada por el silencio.


No estás. 

2 comentarios:

  1. Hola Pilar, soy Dani, danimadero8 en twitter. He madrugado y llevo toda la mañana leyendo tu blog de cabo a rabo, y he sentido la necesidad de felicitarte. Se atisban en él abismos a los que uno no debiera de asomarse; se siente la humedad a sudor y lágrimas de las sábanas. Se percibe la presencia de los que no están ya presentes, como ángeles o fantasmas pululando por los versos y la vida. Se dan la mano la niña que quiere ser mujer y la mujer que, con las piernas abiertas y los dedos de los pies mirando al techo, sueña con ser la niña que quería ser mujer. Enhorabuena.

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  2. PD: Y me gusta como hablas de follar como hay que hablar de follar.
    Dani.

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