29 de mayo de 2013

Estamos muertos

Teníamos tanta vida entre las piernas que dejamos de comer. A mí me bastaba contigo. A ti te bastaba conmigo. Nos alimentábamos de nuestra carne. Y así, de tanto tú en mí, de tanto yo en ti, perdimos las formas. Perdimos la cabeza. Lo perdimos todo, excepto los huesos de nuestras caderas chocando muy lentamente. Un vaivén que nos desquiciaba y consumía hasta que nos corríamos como los animales que éramos. Caníbales en los huesos que se devoraban hasta las entrañas. 

Hoy he vuelto a mirarme en el espejo. Desnuda. Han vuelto. Esas curvas que partían cuellos, han vuelto. No sé en qué momento engordé. No sé en qué momento la colcha se secó. No sé en qué momento la cama se convirtió en un ataúd. 

Nos hemos muerto. Tú y yo estamos muertos. 

28 de mayo de 2013

Una feliz normal

Yo sólo quería ser una feliz normal. Ver la tele por las noches, un trabajo de ocho a tres, manicura francesa, depilación láser, las mechas en su sitio, un Polo en el taller, fotos de familia en el salón, comida con mis padres los domingos y una parejita de sobrinos a los que malcriar. Yo sólo quería ser una feliz normal. Respetar al prójimo, votar cada cuatro años como Dios manda, tener un amor codependiente con final de cuento de hadas. La hipoteca, la valla, los niños, el perro más listo que el hambre y más bonito que ninguno. Yo sólo quería ser una feliz normal. Y sentir a April Wheeler como a una extraña o, mejor todavía, no haber tenido nunca ni puta idea de quién es señora ni el maldito Richard Yates. Y no hay días en rojo. Y no hay tregua. Y ya ni siquiera existe Nueva York. Sólo aburrimiento resbalando por mis sienes. 

Pero yo, yo te juro que sólo quería ser una feliz normal. 

24 de mayo de 2013

Como nosotros


A los lados de la cama se han caído los peluches y la ropa interior, a veces un pijama, o dos. Se respira tanta desnudez, tanta fragilidad, tanta carne, tantas ganas, que no se arropa con textiles de Ikea. Porque las sábanas han ido a enroscarse a mis tobillos de niña pequeña y me han atado a tus muslos. Las sábanas están vivas. Y húmedas. Como nosotros. 

20 de mayo de 2013

Que no entiende nada


Vivo en el vacío. En el abismo  claustrofóbico de un castillo con las persianas cerradas de par en par. Ojalá me ahogue. Víctima y culpable de ausencia de luz. Injusta. Masoca cuando leo cada noche, antes de intentar dormir, sintiéndome niña. Aferrada a un oso amarillo de peluche que sólo palpita en un universo donde los unicornios buscan refugio bajo la lámpara del salón. Imaginación impostora que pone perdido de rímel el único objeto que conservo de antes de cruzar la línea. Desprecio hacia la mujer que no es quien quiere ser. Una mentirosa que juega a ser la reina de hielo mientras se muere de calor. Y una perra canela que no entiende nada. 

Mujeres que lloran semen


Venga, bobita, no llores. Tampoco hables, que calladita estás más guapa. Pero dónde vas a ir tú sin mí? Ven aquí, ven y escúchame, nadie, nunca, te va a querer como te quiero yo, entendido? Joder, qué pintas llevas. Mira tu hermana, lo femenina que es... Pero dónde vas así vestida? Te vas a matar con esos tacones. Oye, soy tu jefe y te ordeno que te pongas esos pantaloncitos más a menudo, jajaja… Cómo has cambiado, antes no eras así. Feminista? Feminista por qué? Pero si hacéis lo que os da la gana. Son esas amigas tuyas que te llenan la cabeza de pájaros. Si sigues encerrada en tu habitación leyendo no vas a encontrar novio en la vida. No grites, que estás histérica. Qué pasa? Que te tiene que venir la regla? Al final te vas a quedar sola. Ya sabes cómo son las mujeres. Ya sabes cómo somos las mujeres. Por favor, compórtate esta vez, vale? Y, venga, sonríe. Las rubias son tontas. Las guapas son un peligro. Las feas unas desgraciadas. Mira qué fea, seguro que la chupa. Cuántas pollas se habrá comido esa para llegar donde ha llegado. A ti lo que te hace falta es un buen polvo. Cómo que no? Claro que quieres! Llevas provocándome toda la noche. Venga, no seas calientapollas. Te corres? Qué puta eres!

Mujeres que lloran semen. 

16 de mayo de 2013

Infinito sin ti


Ya no sé escribir. Quizá no haya sabido nunca. Se me atragantan las letras de tu nombre. Las frases que no compongo porque la añoranza no se describe. Duele. Y duele. Duele como este sentirme sola que llevo pegado en la frente. Duele como este no servir para nada excepto para echarte de menos. Duele como este jueves reconvertido en domingo por la tarde. Como este eterno domingo por la tarde con la coleta despeinada y el flequillo medio rizado. Lo peor de un domingo por la tarde es que al día siguiente sea domingo por la tarde. Sin siquiera una semana de tregua de labios rojos y mirada tirante. Y la coleta seguirá despeinada. Como la autoestima cercenada por este domingo infinito. Infinito sin ti. 

9 de mayo de 2013

La boca

Hambre. Hambre de mí, de ti. De ti en mí. De ti en mi boca. De tu boca. Hambre saciada en mi boca. Hambre para vivir. Para sentir que vivo. Para estar viva. Hambre que suena en las tripas y me retuerce. Hambre de letras. Biografía del hambre. Revelaciones hambrientas. Con una hache que enmudece de hambre. Y España, sin hache, que se muere de hambre. Como Amélie Nothomb siendo ella misma cuando era Amélie Nothomb. Como yo que ya no soy si no me alimentas la boca.