13 de febrero de 2013

El resto de mi vida



“Hasta el miedo es hermoso desde que estamos juntos”. Eso dice un poeta de verdad y no yo, aprendiz de escritora y experta en nada, que daría todas mis letras a cambio de haberte regalado un verso así. Pero no puedo, las yemas de los dedos se me atragantan sobre el teclado. No quieren trabajar si no es sobre tu piel. No las culpo. Yo tampoco.

Hoy quería contarte que vi flores, muchas flores, en el rincón donde nos conocimos, quería escribir sobre eso, escribirte un poema de amor de esos que esconden orgasmos y reivindicar que esas rosas no están ahí porque mañana sea San Valentín, sino porque fue ahí, justo ahí, donde empecé a pensar que, por qué no, podría enamorarme de ti. O quizá porque fue ahí, justo ahí, donde me enamoré de ti. O quizá… La única verdad es que llevaba enamorada de ti desde mucho antes de saber siquiera si existías o sólo eras producto de una imaginación desbordada de amor.

Qué terrible! Cuánta ñoñería! A la mierda el romanticismo! Debería callarme y dedicarme a quererte el resto de mi vida. 

1 comentario:

  1. Escribir suele ser más fácil en una espalda, las palabras suelen resbalar con mayor facilidad por los dedos. Impregnándole.

    Bonito texto. Me quedo por aquí para leerte más a menudo.

    Un saludo desde http://retales-de-mis-noches-de-insomnio.blogspot.com.es/

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